MOTS-c, Humanina y SS-31 pertenecen a líneas mitocondriales diferentes. NAD+ se incorpora como coenzima relacionada, no como péptido.
Separar clase molecular y mecanismo
El hub ordena péptidos codificados por la mitocondria, péptidos dirigidos a la mitocondria y una coenzima redox. Cada dossier conserva su secuencia, mecanismo, modelo experimental y referencias.
Péptido derivado de mitocondria (24 aa)HumaninaPrimer péptido derivado de la mitocondria (24 aa); se estudia por su efecto neuroprotector y como señal del estrés mitocondrial.La humanina es un micropéptido de 24 aminoácidos codificado en el genoma de la mitocondria. Fue el primer péptido mitocondrial descrito y se estudia, sobre todo, por su efecto protector sobre las neuronas y por su papel como señal del estrés mitocondrial.En la literatura se asocia a la inhibición de la apoptosis (la muerte celular programada) y a la protección frente al estrés oxidativo. En modelos de Alzheimer se describe que protege a la neurona del efecto tóxico del beta-amiloide y mejora marcadores como la acetilcolina del hipocampo. Con el envejecimiento, su expresión cerebral disminuye, mientras que en sangre puede aumentar como mecanismo compensatorio. Existen dos formas que conviene no confundir: la codificada en el genoma mitocondrial y variantes de origen nuclear con secuencia ligeramente distinta. Los trabajos describen unión a un complejo receptor de superficie y protección frente a apoptosis, lo que la separa de MOTS-c, cuya acción descrita es metabólica e indirecta.Ver evidencia →Tetrapéptido mitocondrial · ligando de cardiolipinaSS-31SS-31 o elamipretida es el tetrapéptido D-Arg-Dmt-Lys-Phe-NH₂. Se une a cardiolipina y se ha evaluado en ensayos humanos de enfermedades mitocondriales.SS-31 es el tetrapéptido D-Arg-Dmt-Lys-Phe-NH₂, también llamado elamipretida y MTP-131. Se acumula en la membrana interna de la mitocondria. Los ensayos humanos han medido caminata, fatiga, fuerza y resultados oftalmológicos en poblaciones distintas.Elamipretida se une a la cardiolipina de la membrana interna de la mitocondria. En sistemas experimentales, esa unión modificó la interacción cardiolipina–citocromo c, preservó el transporte de electrones y se asoció con mayor síntesis de ATP. Es un mecanismo molecular medido en esos sistemas; los ensayos clínicos determinan por separado si cambia un desenlace humano.Ver evidencia →
Por qué la mitocondria codifica sus propios péptidos
La mitocondria conserva un genoma propio, circular y de apenas 16,569 pares de bases en humanos, herencia de su origen bacteriano. Durante décadas se le atribuyeron trece proteínas, todas de la cadena respiratoria. El hallazgo de humanina en 2001, dentro de una pauta de lectura abierta del ARNr 16S, cambió esa lectura: el orgánulo no sólo produce energía, también emite señales.
MOTS-c llegó después, desde el ARNr 12S, y con él la categoría de péptidos derivados de la mitocondria. Que dos péptidos salgan de dos genes ribosomales distintos importa para un diseño experimental: no comparten origen ni mecanismo, y no se sustituyen entre sí.
Tres orígenes que no se mezclan
Humanina procede del ARNr 16S, tiene 24 aminoácidos y su literatura describe citoprotección frente a apoptosis. MOTS-c procede del ARNr 12S, tiene 16 aminoácidos y actúa de forma indirecta: inhibe el ciclo del folato, se acumula AICAR y de ahí resulta la activación de AMPK. SS-31 no es mitocondrial en origen: es un tetrapéptido sintético que se acumula en la membrana interna por afinidad con la cardiolipina.
La confusión frecuente es tratar a los tres como una familia. Comparten compartimento y no mecanismo, y las tres literaturas se construyeron por separado.
NAD+ no es un péptido
Aparece junto a ellos porque comparte el terreno del metabolismo mitocondrial, pero es un dinucleótido —nicotinamida mononucleótido unido a adenosín monofosfato— sin un solo enlace peptídico. Su análisis se rige por los mismos criterios de pureza e identidad, y su biología es la de una coenzima redox y co-sustrato de sirtuinas, no la de una molécula señalizadora codificada.